Detención arbitraria y cargos falsos para la libertad de expresión en Cuba

 

La ONG Checa People in Need, que puso el foco de atención en el caso de Juliet Michelena  a través de su página web de monitoreo de los abusos contra los derechos humanos en Cuba, www.eyeoncuba.org,   acogió con satisfacción la semana pasada la noticia de su liberación.  Sin embargo, no podemos olvidar que fue víctima de la censura y encarcelada  arbitrariamente desde el 7 de abril, tras ser acusada de un intento de asalto. El Fiscal solicitó el mes pasado una condena de dos años, aunque finalmente todos los cargos en su contra fueron retirados.

Aunque el caso de Juliet ha tenido un final feliz, es remarcable la gravedad del caso: cualquier periodista independiente puede ser arbitrariamente arrestado, acusado y condenado en Cuba, un lugar donde las autoridades subjetivamente deciden sobre el propio destino. People in Need pide a las autoridades cubanas que respeten derechos fundamentales básicos: la libertad de expresión y el derecho a recibir un juicio justo.

Su caso es un claro ejemplo de cómo se crean falsas pruebas y cómo una persona puede ser encarcelada ilegalmente y sin juicio durante meses. Por otra parte, una vez comenzado el juicio, tuvo que enfrentarse a un nuevo obstáculo: los abogados defensores no actuaron con diligencia, y en lugar de defenderla omitían pruebas, negando testigos y retrasando los procedimientos. Después de haber sido mal representada por cuatro de ellos, finalmente decidió renunciar a ser representada por un abogado en absoluto.

En cuanto a las acusaciones en su contra, si bien la Fiscalía la acusó en primer lugar de amenazas contra un vecino, al verse obligado el Tribunal a suspender el juicio por falta de pruebas, cambió la acusación por intento de asesinato. ¿Por qué este cambio? Porque con una acusación de esta gravedad se aseguraba de que permaneciese en la cárcel.

Paradójicamente, Niurka León Suárez, la mujer que agredido e impidió a Juliet Michelena participar en un taller organizado el abril pasado por La Red Cubana de Comunicadores Comunitarios en La Habana, se convirtió en la demandante.

Los abogados  negaron repetidamente pruebas en su defensa: testigos que declararon que Juliet nunca fue al barrio de la demandante, y el testimonio de que Michelena había sido visitada en la cárcel por un agente de la Seguridad del Estado que le ofreció la libertad a cambio de renunciar a sus actividades en la disidencia.

Todos estos errores intencionales en el  procedimiento demuestran la falta de garantías juiciales y la exposición y vulnerabilidad de los periodistas Independientes cubanos. Por favor, comparta su caso!

 

Autor

Miranda Fuertes is human rights defender focused on Cuba and based in Prague, Czech Republic

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