Semana de receso infeliz

Los alumnos de las escuelas primarias y secundarias esperaban con ansias y expectativas la llegada del receso escolar de marzo, pero, desafortunadamente, las pocas y limitadas opciones de recreo existentes, lo caro de los juguetes y la falta de buenos servicios dificultó el buen aprovechamiento del tiempo libre.

Un ejemplo es el de Danay Vega que llevó a su pequeña hija a La isla del Coco, un parque de atracciones en el Municipio de la Playa. Juró que no regresaría nunca más. “El parque estuvo en reparación hasta hace poco tiempo, pero al llegar vimos que ya habían cuatro aparatos rotos. Lo peor, sin embargo, fue que en la entrada decenas de cuentapropistas nos esperaban con juguetes caros. Para un padre es imposible negarle un juguete a su hijo aun cuando es un gasto fuerte. Por ello, en la misma la entrada ya perdimos la posibilidad de un día feliz».

Un ejemplo similar es el de Carmen Guilarte, madre divorciada que trabaja en un laboratorio de productos farmacéuticos, para la que cada peso cuenta. Ella escogió llevar a sus tres hijos al parque inflable situado en La Habana Vieja.

“Los ómnibus estaban imposibles, tuvimos que ir y regresar en máquina (taxi). Vivimos en Santa Fe y hasta el paradero de Playa pagamos 10 pesos por cabeza, luego otros 20 hasta La Habana Vieja. Nuestro gasto en el transporte fue al final de 240 pesos, pero eso no fue todo: al llegar hicimos una cola de dos horas que era un infierno. Durante la espera, las vendedoras de juguetes nos asediaban, por lo que terminé comprando dos sirenitas y un spiderman a 5 CUC cada uno, es decir, un gasto no planificado de 15 cuc. Una vez dentro, tuvimos que hacer otra cola, esta vez para comprar las bolsa de confituras: 75 pesos en total para los tres. Más tarde, otra cola de diez minutos para montar en un aparato y otra para salir del parque”.

María Elena Barzaga, vendedora ambulante de cloro y aromatizantes, en cambio, se ríe al reconocer que tuvo que ponerle sentido práctico a esta dichosa semana de receso. “Tengo dos varones, uno de siete y otro de diez años. Para buscarme cuatro pesos tengo que caminar decenas de kilómetros bajo el sol pregonando el producto, cuidándome de la policía y el decomiso. No puedo botar el poco dinero que gano en el Acuario o en el Parque Lenin, así que nos fuimos para el río. Allí no hay que pagar nada, y mis hijos saben que les toca lo que les toca. Con un poco de inventiva y un gasto mínimo logramos pasar una semana divertidísima fuera de cualquier institución recreativa ofrecida por el Estado”.

El Zoológico de 26 es otra de las opciones que existen en La Habana. Por una parte, se sabe que, para esta semana de receso, el gobierno reforzó la variedad de surtidos, pero esta resultó insuficiente para la cantidad de gente que lo visitaba. Por otra parte, tampoco se ha podido restablecer el trencito del parque tan querido por los niños debido a la falta de mantenimiento de las instalaciones.

El Jalisco Park del Vedado vendió sorbetos y caramelos por la mañana, pero luego todo lo que se consumía era de particulares. Además de juguetes caros, se alquilaban carritos a 1 CUC la vuelta, precio bastante inadecuado para una vuelta tan corta. En el Acuario, a su vez, se mantienen las mismas ofertas sin ninguna novedad. “Después de dar la rápida vuelta por el circuito de peceras, ya no hay nada más que ver», asegura otra madre, «solo gente deambulando a la espera del espectáculo de los delfines. Estaban vendiendo en moneda nacional pan con pasta y palomitas de maíz. Había un kiosquito con mucha gente esperando que sacaran cajitas con comida. Cuando finalmente las trajeron muchos no alcanzamos a comprarlas porque se acabaron enseguida. En la puerta habíamos comprado cuatro tickets para galleticas de soda, pero no las vimos por ninguna parte. Igualito que el año pasado, nada se mejora”.

Sitios con mejores opciones recreativas como el Zoológico Nacional, el Jardín Botánico, la Expo Cuba o el Parque Lenin se encuentran fuera de la ciudad y exigen mayores gastos y tiempo de desplazamiento. Debido a los bajos salarios y la carestía de la vida en general, la semana de receso escolar se ha convertido en una semana infeliz para casi todos.

Autor

Guantánamo, 1963. Escritor y periodista independiente. Ha obtenidos diferentes premios internacionales en literatura y periodismo, entre los que destacan el Concurso Novelas de Gavetas Franz Kafka, organizado por Libriti Prohibiti de la República checa y los premios de reportaje Emilio Alejandro Núñez 2015 y el Hypermedia 2016, en España. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

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