Sin democratización no hay garantías de independencia

Políticos, analistas y académicos, de socialistas a liberales, han abordado la importancia de la democratización política y económica de la sociedad cubana, como base para el deseado despegue hacia el desarrollo y modernización de la nación.

Para  un sector de la izquierda democráticas y para no pocos nacionalistas, esa democratización sería además, una garantía estratégica para la independencia de Cuba en todo sentido.

Foto: PIN
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A falta de subsidios, el actual modelo político/económico estado-céntrico, solo puede garantizar su supervivencia con un  aumento significativo de la inversión de capital extranjero para el desarrollo mixto de las mega-empresas estatales o para inversiones directas que interesan a los planes dispuestos en su “cartera de negocios”.

En la creencia de que el capital foráneo va a salvar la empresa estatal, la política económica oficial prioriza su alianza con el capital extranjero, mientras se opone al amplio y libre desarrollo de las formas “no estatales” independientes, sean asociadas o privadas, porque las considera “enemigas del capital del estado”, para no hablar del “lobo feroz”: la autogestión bajo control de los trabajadores.

En estas circunstancias, una democratización de la economía que ponga el grueso de la misma en manos del pueblo, de los trabajadores en las empresas estatales en autogestión y de las empresas asociadas o privadas, medianas y pequeñas, es lo que podría amortiguar el impacto absorbente en el conjunto de la economía cubana, de las previsibles inversiones de EEUU, una vez levantado completamente el bloqueo-embargo.

Bruno Rodriguez dijo a Cubadebate según EFE que: la autorización a las empresas de telecomunicaciones norteamericanas de operar en la isla y el apoyo financiero al sector no estatal cubano por parte de la administración de Obama, solo buscan construir una oposición al Gobierno de Raúl Castro”.

Transparente: internet y el desarrollo del sector no estatal  es visto como “opuesto al gobierno de Raúl Castro”. A la burocracia realmente le da lo mismo que el apoyo para esas actividades venga de EEUU o de la Luna: siempre ha interferido su libre desarrollo en Cuba y donde quiera que se ha intentado el “socialismo de estado”.

Y no podría ser de otra forma para la “nueva clase” generada por el estatalismo que trata de preservar su control-poder, lo cual explica las limitaciones impuestas a internet, al cuentapropismo  y al cooperativismo, a pesar de su aprobación por el propio VI Congreso del PCC, para ni mencionar la autogestión desaparecida del vocabulario del PCC.

En verdad, el desarrollo independiente de las pequeñas y medianas empresas de capital privado y asociado (cooperativo, mutual o por acciones), a corto y mediano plazos desplazaría a las ineficientes y anti-obreras empresas estatales, como ya  viene ocurriendo, si no pasan rápidamente a régimen de autogestión o cogestión, donde los trabajadores dejen de ser simples asalariados mal pagados para convertirse en dueños efectivos de las empresas al participar directamente de la propiedad, la gestión y las ganancias, o pasan al control total o parcial de empresas capitalistas nacionales o extranjeras.

En la variante 1, el actual salvaje capitalismo monopolista de estado, que explota hasta el empobrecimiento a sus obreros, se vería así obligado a traspasar el poder real, el económico, a los trabajadores, a lo cual siempre se ha negado porque ello implicaría la disminución y/o desaparición del poder de la burocracia y el actual control que ejerce sobre todos los dividendos generados por las empresas estatales, por lo que ha preferido la variante 2,  una alianza con el capital internacional para poder seguir subsistiendo, ahora compartiendo la explotación de sus asalariados con el capital extranjero.

Pero la segunda variante implica entregar buena parte de la economía del país al capital foráneo y eventualmente al gran capital norteamericano.

De “enemigo principal”, el gran capital de EEUU pasaría a ser “aliado principal” en la explotación conjunta de los trabajadores cubanos y a socio económico fundamental, camino a una dependencia económica: una especie de anexión virtual a EEUU, cuando no haya bloqueo y viajar a Miami, cueste un poquito más que ir de La Habana a Varadero.

En este contexto, donde el país se abre a la inversión extranjera directa y en combinación con el estado, los “comunistas” que siguen creyendo que  el socialismo descansa en la empresa estatal asalariada, sin participación de los trabajadores en la propiedad, la gestión y la ganancia, donde los obreros siguen siendo tornillos por los que ni si quiera se paga su costo, le están haciendo el juego al anexionismo virtual.

La culpa no será de EEUU, sino de la política económica oficial contra el trabajo libre.

Nada, que si  no se democratizan-socializan la economía y la política, no habrá garantías para la independencia futura de Cuba.