Por qué es necesario abrir el debate sobre el racismo en Cuba

En todos los países del mundo es difícil luchar contra el racismo. Sin embargo, en Cuba es especialmente difícil. A pesar de que el racismo forma parte de la realidad de la sociedad cubana actual, las autoridades tratan de evitar cualquier debate público sobre el tema.

Un ejemplo de discriminación se da en el acceso a la vivienda. Las personas negras tienen menos conexiones entre las autoridades, lo que les dificulta conseguir una vivienda digna o llevar acabo cualquier gestión relacionada con el tema. Algo tan sencillo como no tener los contactos adecuados puede dificultar mucho la vida en Cuba.

Foto de Petr Stefan
Foto de Petr Stefan

En el acceso a la salud, muchas personas negras se quejan de que tienen que soportar esperas más largas para ser atendidas. Los negros/as tienen cinco veces más posibilidades de ser enviados en prisión que los blancos/as, y sin embargo tienen menos posibilidades de encontrar trabajo en el sector privado del turismo, puesto que se considera que los turistas europeos prefieren ser atendidos por blancos/as. Montar un negocio privado también es más difícil para la gente negra puesto que muy pocos tienen familiares fuera de Cuba que puedan enviarles dinero para comenzarlo, a diferencia de las personas de raza blanca, que suelen tener familia en el extranjero que les proporciona un mejor nivel de vida.

Por otro lado, los medios de comunicación alimentan los estereotipos: los negros/as o mestizos/as aparecen asociados al crimen o actividades delictivas, y sólo adquieren protagonismo positivo en ciertos sectores como el deporte o la música, mientras que los blancos configuran el grupo de personas “normales”.

No hay cifras actualizadas sobre las cifras de negros/as, mestizos/as y blancos/as que componen la sociedad cubana. Según el estudio El color de la piel según Censo de Población y Viviendas del 2012, los blancos/as representan 64,1%, los mestizos/as 26,6% y los negros/as 9,3%. Sin embargo, otras fuentes apuntan que el porcentaje de blancos/as está entre el 40 y 45% y estiman que la mayoría de la población es negra y mestiza.

Este año el Centro de Estudios Políticos y Alternativas para la Transición Democrática de Cuba (CEPATD) organizó una campaña para visibilizar la problemática del racismo en el país. Además, CEPATD, junto con otras organizaciones, logró articular por vez primera en 60 años una coalición defensora de los derechos de los negros/as cubanos/as, Coalición por la no discriminación y defensa de los derechos humanos de los afrodescendientes cubanos (Coalición-DDHAC); integrada por organizaciones de la sociedad civil y capaz de generar un debate político pertinente y oportuno sobre la discriminación racial en la sociedad cubana. A través de medios y soportes comunicacionales tales como páginas web, boletines, revistas digitales y medios de prensa independientes, la coalición pudo transmitir su mensaje a unas 20 000 personas.

La coalición llevó también a cabo un estudio de recogida de opiniones sobre la discriminación racial en Cuba. Uno de los organizadores cuenta: “Para conocer el contraste de opiniones existente respecto al racismo, la campaña organizada por la Coalición DDHAC realizó una encuesta a personas en las calles y a actores de la sociedad civil en las provincias de La Habana y Matanzas, para obtener una muestra de las visiones sobre este fenómeno.” Se realizaron preguntas del tipo ¿Existe discriminación social en Cuba? ¿Cómo se manifiesta en su entorno? ¿Qué hacen las instituciones del Estado para erradicar este problema social?

Es importante señalar que las autoridades cubanas han reaccionado de forma negativa ante esta campaña que visibiliza el racismo dentro de Cuba. Los colaboradores de la coalición están siendo sometidos a arrestos de corta duración, coacción y amenazas contra ellos y sus familias.

Sin embargo, esta iniciativa muestra que la discusión pública sobre el racismo en Cuba es inevitable y necesaria. Para luchar contra el racismo no es suficiente con cambiar algo en la legislatura, se precisa un cambio en la sociedad. Algunos grupos independientes en Cuba. Como el CEPATD y la Coalición DDHAC están dando un impulso para que estos cambios se hagan una realidad.

 

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Miranda Fuertes is human rights defender focused on Cuba and based in Prague, Czech Republic