La Cuba de hoy no es la Chequia de 1989

«La Revolución de Terciopelo» tampoco está por llegar a Cuba

El 17 de noviembre les recuerda a los checos que vale la pena luchar por la libertad. En estos días, los checos celebran 27 años de haber derrocado el comunismo. Después de 41 años, la Revolución de terciopelo le devolvió a este país su democracia y libertad. Valores que actualmente muchos países no gozan como es el caso de Cuba.

¿Cuánto creen que llegará la Revolución del terciopelo a Cuba? Foto: PIN
¿Cuando creen que llegará la Revolución de terciopelo a Cuba? Foto: PIN

¿Están los cubanos esperando la nieve en La Habana?

Los medios de comunicación internacionales registran cambios históricos en Cuba: reaperturas de embajadas, derretimientos de relaciones congeladas con EEUU y Unión Europea, reducciones de políticas económicas y turísticas, y liberalizaciones de tratados. Todo esto marcó el desarrollo dinámico de 2016. Pero hay algo que no está todavía del todo bien: en el campo de los derechos humanos, la sociedad civil aún registra una nueva ola de represión. Según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, este año, se ha registrado un récord histórico de arrestos arbitrarios en la isla en los últimos seis años.

El nuevo compromiso político con el régimen sugiere que se pasaron por alto los derechos humanos, y los valores disidentes y democráticos. Los optimistas esperan que este compromiso desencadene una mayor transformación política en el futuro, pero los escépticos consideran a la sociedad cubana muy apática, inactiva y pasiva. Las sociedades de regímenes totalitarios son vistas generalmente como inactivas.

La Checoslovaquia de antes de 1989 no fue la excepción. Los periodistas extranjeros en los 70 y 80 le comentaban a Václav Havel que «la Carta 77 era un grupúsculo aislado de intelectuales quijotescos; la sociedad, muy apática: y nada cambiaría si los trabajadores de fábricas no se sublevaban masivamente contra el régimen». Havel audazmente respondió en una reflexión sobre la caída del comunismo en noviembre de 1989: «nadie conoce aquella bola de nieve capaz de desencadenar una avalancha, la cual (para sorpresa de muchos observadores) cambiará radicalmente la situación política». El día 17 de noviembre de 1989 demostró ser una bola de nieve formada a partir del creciente deseo de cambio en la conciencia colectiva.

Con ausencia de libertad de expresión, pueden suscitarse leves transformaciones y cambios sociales inclusive en la Cuba de hoy. Pero la pregunta clave aún es: ¿están los cubanos esperando una avalancha?

Democracia en un abrir y cerrar de ojos

Manifestantes en Praga se reúnen en círculo alrededor de las flores durante la Revolución de terciopelo a favor de la libertad Foto: MD Wikimedia Commons
Manifestantes en Praga se reúnen en círculo alrededor de las flores durante la Revolución de terciopelo a favor de la libertad Foto: MD Wikimedia Commons

Recuerdo ser niño en 1985 y vivir en la ciudad de Praga por muchos años; hay que devolverse en el tiempo a esa ciudad a finales de los 80: en esa foto pueden verse cómo cientos de miles de personas salieron a protestar a favor del cambio. En el otoño de 1989, la Revolución de Terciopelo surgía como consecuencia de La caída del muro de Berlín. Todo comenzó como una manifestación estudiantil que fue disuelta por la policía; en los días siguientes, miles y cientos de miles de manifestantes reunidos al son de ruido de las llaves en la Plaza Venceslao se volvieron en una multitud imposible de controlar o dispersar por parte de la policía.

El recién formado grupo opositor Foro Cívico liderado por Václav Havel se transformó en un foro activo de insatisfacción pública. El Gobierno Federal sintió la presión de una huelga general y el creciente movimiento político; por esto, inició diálogo con la oposición durante las primeras semanas de la Revolución de Terciopelo. En un abrir y cerrar de ojos, Václav Havel se había convertido en el nuevo presidente.

La Cuba de hoy no es la Chequia de 1989

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El auge de la revolución informática en Cuba en el futuro es inevitable. Foto: PIN

Imaginen que todas esas personas que protestaban a favor de un cambio en las calles de Praga hubieran tenido teléfonos celulares. La cara de las protestas y los movimientos políticos han cambiado radicalmente hoy con el auge de los medios de comunicación social y a través del poder de la divulgación social.

Sin embargo, en la isla de Cuba, el acceso a internet y a medios de comunicación sigue siendo limitado y costoso. Inclusive un hombre que se rumora ser seguidor de Castro, Miguel Díaz Canel, reconoció que la nación debe abrirse a la revolución informática. La Cuba de hoy sufre de una de las coberturas de internet más lentas del mundo; aún así, las agencias estatales usan mucha de la capacidad de las redes de telecomunicaciones en vigilancia y en bloqueos de mensajes que contengan palabras como «democracia» y «derechos humanos».

Al contrario de la Chequia de 1989, Cuba ha introducido algunas reformas mercantiles a su economía. Los cubanos pueden participar de ciertas actividades (tales y como restaurantes pequeños o servicios personales) independientemente como emprendedores; pueden abrir negocios pequeños, crear ciertas cooperativas o prestar tierras del estado a las que no se le ha dado uso. Aún así, el salario del hogar promedio de la mayoría de los cubanos ronda los $25 al mes, el cual es tres veces menor que el promedio checo de 1989. Mientras muchos checos disfrutaban los días festivos en casa o en el extranjero, tenían carros o casas de verano, Cuba sigue siendo una de los países más pobres de la región.

Hasta cierto punto, en el campo político también se han aprobado pequeñas reformas en la isla de Cuba para reducir las tensiones internas. Pero la adaptabilidad e integridad de la gente en estas reformas parece dificultar que se genere un colapso repentino o una protesta masiva como la que surgió en 1989. Sin importar si la isla llegue a su punto máximo este año y algunas voces optimistas indiquen que Cuba podría evolucionar hacia una economía híbrida balanceada entre los negocios domésticos privados y los inversionistas extranjeros, los espacios entreabiertos de la sociedad civil cubana se están cerrando nuevamente.

La solidaridad con el pueblo cubano yace en el seno del legado de 1989 y esta debe reflejarse en las nuevas políticas de la Unión Europea. Foto: PIN
La solidaridad con el pueblo cubano yace en el seno del legado de 1989 y esta debe reflejarse en las nuevas políticas de la Unión Europea. Foto: PIN

Al revivir el legado de 1989, checos y europeos deben de recordar la historia de éxito que los llevó desde los regímenes totalitarios hacia la democracia y la sociedad civil, las cuales fueron construidas a partir de valores como el respeto por los derechos humanos y las libertades. Contrario a la Europa del Este de finales de los 80, Cuba como isla permanece en una posición bastante aislada. Por lo tanto, la importancia del mensaje de este año yace en la solidaridad con los cubanos en una conexión permanente con nuestra mutua historia.

¿Cuando creen que llegará la Revolución de terciopelo a Cuba?